ICA: EXPORTANDO AGUA AL MUNDO

Agricultura: esperanza o amenaza
Para los que vemos la agricultura como patrimonio, identidad cultural, y modo de vida, es inquietante conocer el enorme impacto del sector agropecuario en el planeta. Por un lado, es indiscutible la importancia de la agricultura y su contribución como motor económico de muchos países en vías de desarrollo involucrando a un 42% de la población mundial entre sus actividades, siendo esencial en la seguridad alimentaria de los países, así como medio para sacar alrededor de 1,000 millones de personas de la malnutrición en el mundo. Al mismo tiempo esta actividad impacta negativamente al planeta generando 25% de emisiones causantes del efecto invernadero, cubriendo el 37% del suelo con cultivos y pastizales en expansión y utilizando 70% de agua dulce existente destinada para irrigación, según registra la FAO.

Desierto, Cultivos y Agua
El desierto árido y agreste de Ica ha visto nacer a la ciudad más importante productora de espárragos y uvas de la costa sur peruana. Estas preciadas frutas y hortalizas que son constituidas en un 90% de agua son capaces de dejar el desierto y cruzar continentes, hacia Europa o Asia, recorriendo casi 20,000 kilómetros de distancia. Toda una proeza técnica que significa un gran número de jornales, fertilizantes, pesticidas, maquinaria, y sobre todo una gran cantidad de agua. Las zonas áridas y tropicales como Ica, exigen a los cultivos una demanda hídrica mucho mayor en comparación a zonas templadas. La alta temperatura, baja humedad, y elevada evapotranspiración, impacta directamente en el consumo de agua por los cultivos. Paradójicamente, Ica es una de las 10 zonas con grado de escasez hídrica a nivel nacional con una disponibilidad menor a 1,000 m3/habitante/año. Tan sorprendente como el hecho de que los usuarios mayoritarios del agua superficial y subterránea en el sector agrario, están concentrados en las zonas desérticas del Perú consumiendo más de 8,000 hm3 anuales, según el revelador reporte de la Huella Hídrica del Perú para el sector Agropecuario publicado el pasado Septiembre en el 2015.

La huella hídrica es un indicador que determina el uso directo e indirecto de agua dulce de un consumidor o productor, esta ayuda a evaluar el impacto del consumo. Dentro de los cultivos no tradicionales de exportación producidos en Ica, encontramos al esparrago con una huella hídrica de 422 hm3 seguido por la uva con 165 hm3. Esparrago, uva, y palta, productos de alto valor, son los mayores beneficiarios del agua subterránea de mayor calidad en esta zona.

El sector agroindustrial consume el agua de estas fuentes para la generación de divisas que es económicamente viable para el país en un corto plazo, sin embargo, el panorama y beneficios a largo plazo es difuso. ¿Seguirá siendo económica y ambientalmente justificable exportar contenedores cargados con agua desde las zonas donde el recurso hídrico es cada vez más escaso?, La respuesta puede estar alrededor de la eficiencia que se logre en la explotación de
este valioso recurso.

Perspectivas Para La Gestión del Agua
La FAO estima que para el 2030 el agua destinada a riego aumentara en un 14%, agudizándose la escasez en algunas zonas y limitando la producción de alimento en otras alrededor del mundo. Por su parte el cambio climático se encargará de limitar aún más el abastecimiento de agua. Los productores tendrán que involucrarse y organizarse de forma efectiva para mantener la rentabilidad de sus negocios, así como el estado mediante sus agencias potenciar la implementación de medidas acorde a políticas puntuales.

Entre algunas acciones se pueden considerar el encarecimiento el agua disponible para explotaciones en zonas estratégicas de relleno, o el incentivo tributario para la siembra de cultivos de alto valor con una extracción hídrica menor. Queda además abierto el debate sobre cuáles serán los suministros de agua para una producción segura y económicamente viable, el fortalecimiento en el funcionamiento y mantenimiento de los sistemas de irrigación y en los trabajos de mitigación de los efectos ambientales en los sistemas existentes, así como el cuidado del impacto proporcional de políticas para pequeños y grandes productores.

Escrito por:
Hugo A. Pantigoso Guevara
Ing. Agrónomo
Investigador Asociado
Center for Rhizosphere Biology
Colorado State University